Cartografía de la producción fotográfica en México
Un proyecto de investigación impulsado por el Centro de la Imagen en paralelo a la XXI Bienal de Fotografía
Investigación publicada en el catálogo impreso de la XXI Bienal de Fotografía.
Colectivizar la imagen
Investigación sobre la producción en la región centro-sur del país: Estado de México y Morelos
Artistas: Christopher Aquino Campuzano, Mario Alberto Bravo, Sandra Calvo, Alexandra Germán, Eugenia Ramírez, Perla Ramos
El mapeo de la región Centro-Sur se sitúa en un momento de profunda transformación. Debido a la proliferación de teléfonos celulares, drones, satélites, sistemas de vigilancia y visión computarizada, el papel de la cámara como aparato fotográfico por antonomasia está en debate. Los cuestionamientos ya no se limitan al qué puede crear una imagen, sino que indagan en el quién, desafiando la noción de que la fotografía sea exclusivamente el resultado de un sujeto operando una “máquina de representación”. Tal enfoque relacional infunde una carga ética y política a la fotografía; en su entramado de agencias humanas y no humanas se tejen responsabilidades compartidas. Artistas que trabajan en el Estado de México y Morelos —o en sus regiones colindantes— han ampliado estos cuestionamientos, proponiendo que el evento fotográfico se produce también en colectividad, con agentes no humanos como la tierra y la milpa, el sol o el fuego, o es propiciado por las consecuencias devastadoras de la actividad humana.
La Plataforma de Investigación de Producción Fotográfica – Cartografía fue concebida por el Centro de la Imagen como un proyecto de observación crítica, donde lo importante no es elaborar un listado minucioso, sino trazar un perfil de las escenas fotográficas actuales en el país. Siete investigadores e investigadoras, con bagajes y métodos diversos, mapearon el territorio en un sentido físico y simbólico, creando cartografías para transitar, no sólo para observar. El resultado nos confirma que la fotografía actual emerge gracias a una gran multiplicidad de formatos, lenguajes y razones, yendo mucho más allá de la foto en papel o en una galería. Esto plantea una pregunta crucial: ¿cómo podemos reconocer el valor y la complejidad de estas prácticas que se desarrollan fuera de los circuitos convencionales?